¿Amar a los enemigos? ¿Cómo? ¡Qué enseñanza tan difícil de Jesús!

 

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Dios espera que nosotros, sus hijos, hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Dios espera que bendigamos a nuestros enemigos.

Pregunta: En el Evangelio de Mateo, Jesús nos dice que debemos amar a los enemigos. Cito textualmente: “Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mateo 5,43-48)

¿Qué quiere decir Jesús con eso? ¿Cómo puedo yo amar a alguien que busca hacerme daño? ¿Acaso debo abrazarlo y decirlo que lo quiero mucho cuando viene a hacerme algún mal? Por favor explíqueme esto, gracias.

 Respuesta:

 1.- ¿Amar a los enemigos? ¿No es mejor vengarse?

 Nada más ajeno a Jesús. Ninguna venganza. Todo lo contrario.  Los antiguos abusaban en sus venganzas. Si uno robaba una hectárea, el ofendido le robaba diez hectáreas para que escarmentara y no volviera a hacerlo. Para poner algo de orden a estas exageraciones, surgió la Ley del Talión, que decía:

 “ Ojo por ojo, y diente por diente ” (v. 38), es decir, sólo te vengarás con algo igual.  Al menos tenía la ventaja de que un pobre podía reclamar ante un rico lo equivalente  de lo que éste le robara.

 La Ley del Talión aparece en el Código de Hammurabi, rey babilónico que codificó una serie de leyes en el siglo XVIII antes de Cristo y las preservó en una stela(un pilar). Esa  stela fue descubierta en 1901 y hoy se encuentra en el Museo del Louvre (París).

 La Ley del Talión se practicó mucho tiempo antes de que Hammurabi lo mandara tallar en piedra. Los judíos incorporan la Ley del Talión al Antiguo Testamento. Con el pasar del  tiempo, en Israel se permitió que la persona herida recibiera compensación monetaria en vez  de devolver la herida al agresor.

 Algo se avanza también cuando los cristianos resuelven sus problemas entre ellos, sin  tener que acudir a los tribunales públicos (1 Corintios 6:5-7), como se hace en las familias bien arregladas. Pero Jesús establece el ideal definitivo para sus verdaderos seguidores: eliminar toda venganza.

 2.- ¿Qué ejemplos concretos pone Jesús?

 Jesús utiliza cinco ejemplos:

 “ Si te hirieren en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra ” (v. 39b) Ese  golpe en la mejilla derecha se daba con la mano izquierda o con la mano al revés; lo que para los antiguos era un grave insulto, además del dolor y susto que suponía. Cualquier cosa hecha con la mano izquierda era indigna. Aun así, Jesús pide que no nos venguemos.

“ Y al que quiera quitarte tu camisa, déjale también el abrigo ”. Debemos dar  más de lo que nos pidan.

“ Y a cualquiera que te obligue a llevar una carga por kilómetro y medio, llévala  pot tres kilómetros ”. La ley romana permitía que sus soldados y otros oficiales pudieran obligar a una persona a que llevara una carga por esa distancia. Por ejemplo, Simón de Cirene fue obligado a llevar la cruz de Jesús bajo esa provisión (27,32) Jesús pide que no nos envenenemos con resentimiento, sino que llevemos la carga más allá de lo legal.

“ Al que te pidiere, dale ”.

“ Y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehúses ” (v. 42) De nuevo, la idea es dar más de lo requerido con generosidad.

Tales declaraciones de Jesús son asombrosas y llamativas. Son algo más que el lenguaje de un poeta… Es el comienzo de unas nuevas relaciones en la humanidad. Con esto no se trata de que el ladrón y el abusador se aprovechen de uno.

 3.- ¿Qué hacer con los enemigos?

 Jesús continúa con más sorpresas: “Han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y  odiarás a tu enemigo’. Pues yo les digo: Amen a sus enemigos y rueguen por los que os  persigan”. Aquí está el criterio principal del amor.

 4.- ¿Qué tipo de amor nos pide Jesús?

 En griego hay tres palabras para amor: eros, philos, y ágape

 Eros es el amor romántico y sexual. Esta palabra no se utiliza en el Nuevo Testamento.

 Philos es el amor fraterno. Se usa de vez en cuando en el Nuevo Testamento.

 Ágape es el amor divino y generoso que hace lo necesario para asegurar el bienestar de su objeto.

 Ágape es el amor con que Dios nos ama, es el amor de una madre para su hijo, es el amor que hace que un adulto arriesgue su vida para salvar a un niño que se ahoga.

Ágape se utiliza frecuentemente en el Nuevo Testamento.

Ágape es el amor que Jesús quiere que tengamos para nuestros enemigos.

Ágape busca ayudar al prójimo a mejorar su situación, aunque no nos lo agradezca.

 Jesús pide que mostremos ágape hacia nuestros enemigos “ para que (seamos) hijos de  (nuestro) Padre que está en los cielos ” (v. 45), es decir, para así actuar como verdaderos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, que también ama a sus enemigos.

 Jesús pide que agrademos a nuestro Padre amando a nuestros enemigos. “Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e  injustos” (v. 45b). Ni el sol ni la lluvia respetan nuestras líneas de propiedad. Algunas personas trabajadoras, honestas y bondadosas tienen mucho éxito, pero a  otros no les va nada bien.

 Hay canallas que se enriquecen, viven vidas largas y saludables, y en sus funerales tienen a muchos que se lamentan (o que quizá solo observan). Podemos creer que no hay justicia, pero Dios dispone de toda la eternidad para hacerla. “Porque si amaren a los que les aman, ¿qué recompensa tendrán? ¿No hacen  también lo mismo los publicanos? Y si Vds. abrazan a sus hermanos solamente, ¿qué hacen  de más? ¿No hacen también así los Gentiles?” (v. 46-47)

 El saludo judío, shalom (paz), transmite una bendición de Dios, y es algo más que un  saludo superficial. ¡Qué bueno darlo a los desconocidos también, como en la Misa! Dios espera que nosotros (sus hijos) hagamos más de lo que hace la gente común y corriente. Dios espera que demos la bendición a nuestros enemigos.

 5.- ¿Qué modelo nos pone Jesús?

 Nada menos que su mismo Padre: “Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial”. Aquí ‘perfecto’ se traduce como ‘maduro, entero’ es decir, “que ama sin límites”… Jesús no pretende frustrar a sus oyentes con un ideal inalcanzable; en cambio, les reta a crecer en obediencia a la voluntad de Dios, a hacerse más como Él.

 Es la meta que Dios quiere que alcancemos. Igual que somos creados según la imagen divina, así podemos imitar la sinceridad moral de Dios. Pero también es una promesa de que, por la gracia de Dios, lo imposible será posible. En el nuevo mundo, Dios regenerará todas las relaciones. El Jesús de Mateo instruye a los discípulos para que vivan en el presente, sacando fuerzas del nuevo mundo que ya está en función.

Por José Martínez de Toda

 Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net

8 cosas que necesitas saber sobre la Inmaculada Concepción

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Este 8 de diciembre la Iglesia celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, doctrina de origen apostólico que fue proclamada dogma por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus.

Para entenderlo mejor y saber cómo celebrarlo, te presentamos a continuación ocho cosas que necesitas saber:

1.      ¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?

Hay una idea popular que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María pero no es a este hecho al que se refiere esta solemnidad, sino a lamanera especial en la cual fue concebida María. Esta concepción no fue virginal (es decir, que ella tuvo un padre humano y una madre humana), pero fue especial y única de otra manera…

2.      ¿Qué es la Inmaculada Concepción?

La explicación está en el mismo Catecismo de la Iglesia Católica:

490 Para ser la Madre del Salvador, María fue “dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante”. El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia”. En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios.

491 A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de gracia” por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX:

‘… la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano’.

3.      ¿Significa esto que María nunca pecó?

Sí. Debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. El Catecismo lo explica:

493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios “la Toda Santa” (Panaghia), la celebran “como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo”. Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.

4.      ¿Significa que María no necesitaba que Jesús muriera por ella en la cruz?

No. Lo que hemos citado es que María fue concebida inmaculadamente como parte de su ser “llena de gracia” y así “redimida desde el momento de su concepción” por “una singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso y por virtud de los méritos de Jesucristo, salvador de la raza humana”. El Catecismo afirma:

492 Esta “resplandeciente santidad del todo singular” de la que ella fue “enriquecida desde el primer instante de su concepción”, le viene toda entera de Cristo: ella es “redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo”. El Padre la ha “bendecido […] con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo” más que a ninguna otra persona creada. Él la ha “elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor”.

508 De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, “llena de gracia”, es “el fruto más excelente de la redención”; desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.

5.      ¿Cómo se entonces a María en paralelo a Eva?

Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de ellos la humanidad estaba destinada a pecar.

Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad fue redimida del pecado.

Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.

El Catecismo señala:

494 … “Ella, en efecto, como dice san Ireneo, ‘por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano’. Por eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación, coincidieron con él en afirmar ‘el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo desató la Virgen María por su fe’. Comparándola con Eva, llaman a María ‘Madre de los vivientes’ y afirman con mayor frecuencia: ‘la muerte vino por Eva, la vida por María’”.

6.      ¿Cómo se hace María un ícono de nuestro destino?

Aquellos que mueren en la amistad con Dios y así para ir al Cielo serán liberados de todo pecado y mancha de pecado. Seremos así todos vueltos “inmaculados” (Latin, immaculatus = “intachable”) si permanecemos fieles a Dios.

Incluso en esta vida, Dios nos purifica y prepara en santidad y, si morimos en su amistad pero imperfectamente purificados, él nos purificará en el purgatorio y nos volverá inmaculados. Al dar a María esta gracia desde el primer momento de su concepción, Dios nos muestra una imagen de nuestro propio destino. Él nos muestra que esto es posible para los seres humanos a través de su gracia. San Juan Pablo II señaló:

En contemplación de este misterio en una perspectiva mariana, podemos decir que “María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misión”.

“Fijemos, por tanto, nuestra mirada en María, icono de la Iglesia peregrina en el desierto de la historia, pero orientada a la meta gloriosa de la Jerusalén celestial, donde resplandecerá como Esposa del Cordero, Cristo Señor”.

7. ¿Era necesario para Dios que María fuera inmaculada en su concepción para que pudiera ser Madre de Jesús?

No. La Iglesia sólo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era “apropiado”, algo que hizo que hizo de María una “morada apropiada” (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que era necesario. Así, en preparación para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:

“…y por eso afirmaron (los Padres de la Iglesia) que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue aptísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original”.

“Pues no caía bien que aquel objeto de elección fuese atacado, de la universal miseria, pues, diferenciándose inmensamente de los demás, participó de la naturaleza, no de la culpa; más aún, muy mucho convenía que como el unigénito tuvo Padre en el cielo, a quien los serafines ensalzan por Santísimo, tuviese también en la tierra Madre que no hubiera jamás sufrido mengua en el brillo de su santidad”.

8. ¿Cómo celebramos la Inmaculada Concepción hoy?

En el rito latino de la Iglesia Católica la Solemnidad de la Inmaculada Concepción es el 8 de diciembre y en muchos países es una fiesta de guardar; por tanto el fiel católico debe asistir a Misa

Traducido por Eduardo Berdejo. Publicado originalmente en National Catholic Register 

“La familia se libere de las colonizaciones del dinero y de las ideologías”, el Papa en la Catequesis

"La familia se libere de las colonizaciones del dinero y de las ideologías", el Papa en la Catequesis

“La familia se libere de las colonizaciones del dinero y de las ideologías”, el Papa en la Catequesis

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta es nuestra reflexión conclusiva sobre el tema del matrimonio y de la familia. Estamos en las vísperas de eventos bellos y que requieren empeño y compromiso que están directamente relacionados con este gran tema: el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia y el Sínodo de los Obispos aquí en Roma. Ambos tienen un respiro mundial, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo, pero también al alcance universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia.

El actual pasaje de civilización aparece marcado por los efectos a largo plazo de una sociedad administrada por la tecnocracia económica. La subordinación de la ética a la lógica de la ganancia tiene grandes recursos y de apoyo mediático enorme. En este escenario, una nueva alianza del hombre y de la mujer se convierte no solo en necesaria sino también en estratégica por laemancipación de los pueblos de la colonización del dinero. Esta alianza ¡debe volver a orientar la política, la economía y la convivencia civil! Esta decide la habitabilidad de la tierra, la transmisión del sentimiento de la vida, los vínculos de la memoria y de la esperanza.

De esta alianza, la comunidad conyugal-familiar del hombre y de la mujer es la gramática generativa, el “nudo de oro” podemos decir. La fe la recoge de la sabiduría de la creación de Dios: que ha confiado a la familia, no el cuidado de una intimidad en sí misma, sino con el emocionante proyecto de hacer “doméstico” el mundo. La familia está al inicio, a la base de esta cultura mundial que nos salva; nos salva de tantos, tantos ataques, tantas destrucciones, de tantas colonizaciones, como aquella del dinero o como aquellas ideologías que amenazan tanto el mundo. La familia es la base para defenderse.

Precisamente de la Palabra bíblica de la creación hemos tomado nuestra inspiración fundamental, en nuestras breves meditaciones de los miércoles sobre la familia. A esta Palabra podemos y debemos nuevamente recoger con amplitud y profundidad. Es un gran trabajo, aquel que nos espera, pero también es muy entusiasmante. La creación de Dios no es una simple premisa filosófica: ¡es el horizonte universal de la vida y de la fe! No hay un designio divino diverso de la creación y de su salvación. Es por la salvación de la creatura -de cada creatura- que Dios se ha hecho hombre: «por nosotros los hombres y por nuestra salvación», como dice el Credo. Y Jesús resucitado es el «primogénito de cada creatura» (Col 1,15).

El mundo creado está confiado al hombre y a la mujer: lo que pasa entre ellos da la marca a todo. El rechazo de la bendición de Dios llega fatalmente a un delirio de omnipotencia que arruina cada cosa. Es lo que llamamos “pecado original”. Y todos venimos al mundo con la herencia de esta enfermedad.

A pesar de eso, no somos malditos, ni abandonados a nosotros mismos. La antigua narración del primer amor de Dios por el hombre y la mujer, ¡tenía ya páginas escritas con fuego, al respecto! «Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo» (Gen 3,15a). Son las palabras que Dios dirige a la serpiente engañadora, encantadora. Con estas palabras Dios marca a la mujer con una barrera protectora contra el mal, a la cual ella puede recurrir –si quiere- por cada generación. Quiere decir que la mujer tiene una secreta y especial bendición, ¡para la defensa de su creatura del Maligno! Como la Mujer del Apocalipsis, que corre a esconder el hijo del Dragón. Y Dios la protege (cfrAp 12,6)

¡Piensen cuál profundidad se abre aquí! Existen muchos lugares comunes, a veces incluso ofensivos, sobre la mujer tentadora que inspira el mal. En cambio hay espacio para una teología de la mujer que esté a la altura de esta bendición de Dios ¡para ella y para la generación!

La misericordiosa protección de Dios hacia el hombre y la mujer, en cada caso, nunca falta a ambos. ¡No olvidemos esto! El lenguaje simbólico de la Biblia nos dice que antes de alejarlos del jardín del Edén, Dios hace al hombre y a la mujer túnicas de piel y los viste (cfr Gen 3,21). Este gesto de ternura significa que también en las dolorosas consecuencias de nuestro pecado, Dios no quiere que nos quedemos desnudos y abandonados a nuestro destino de pecadores. Esta ternura divina, este cuidado hacia nosotros, la vemos encarnada en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios «nacido de mujer» (Gal 4,4). Y siempre san Pablo dice todavía: «mientras éramos todavía pecadores, Cristo ha muerto por nosotros» (Rom 5,8). Cristo, nacido de mujer, de una mujer. Es la caricia de Dios sobre nuestras llagas, sobre nuestros errores, sobre nuestros pecados. Pero Dios nos ama como somos y quiere llevarnos hacia adelante con este proyecto, y la mujer es la más fuerte que lleva adelante este proyecto.

La promesa que Dios hace al hombre y a la mujer, al inicio de la historia, incluye todos los seres humanos, hasta el final de la historia. Si tenemos fe suficiente, las familias de los pueblos de la tierra se reconocerán en esta bendición. De todos modos, cualquiera que se deja conmover por esta visión, a cualquier pueblo, nación, religión pertenezca, se ponga en camino con nosotros. Será nuestro hermano, nuestra hermana. Sin hacer proselitismo, no… Caminamos juntos, bajo esta bendición, bajo este objetivo de Dios, de hacernos a todos hermanos en la vida, en un mundo que va hacia adelante que nace propio de la familia, de la unión del hombre y de la mujer.

¡Dios les bendiga, familias de cada rincón de la tierra! y ¡Dios les bendiga a todos ustedes!

(Traducción del italiano – Mercedes De La Torre – RV).