Alguien debe…

Jesùs entra triunfalmente porque ansìa morir por nosotros.Porque va a vencer el pecado, a la muerte y al demonio, nuestro enemigo.

Jesùs entra triunfalmente porque ansìa morir por nosotros.Porque va a vencer el pecado, a la muerte y al demonio, nuestro enemigo.

Dentro de las insondables riquezas de la Semana Santa la Iglesia nos propone la meditación del Domingo de Ramos de la Pasión según san Marcos y el Viernes Santo, como siempre, según san Juan. Para santo Tomas de Aquino la Pasión de Cristo tiene que aleccionarnos sobre el amor de Dios y la negrura del pecado. Pero el ánimo que mueve a Cristo de su proeza es restituir el equilibrio de la creación que se ve afectado por la tremenda injusticia de las ofensas al Creador. Alguien debe pagar la enorme deuda, alguien debe desagraviar, y el único que tiene la capacidad es el Hijo de Dios, que se hace hombre para eso, y de allí se seguirá como consecuencia, no como fin, la redención del género humano.

Como el pecado es extrema maldad, hay oscuras fuerzas que se mueve –precisamente en este episodio de la Cruz –, el Infierno y sus habitantes, que viven la muerte continua de su voluntaria y efectiva separación de Dios, y también la de aquellos hombres que están todavía en la tierra pero que serán los moradores de esas regiones.

El amor, por lo tanto, debe enfrentarse al odio y no claudicar a la verdad; los que no quieren ser perdonados no serán perdonados porque no quieren serlo; Dios tiene hijos, no esclavos, y respetara la decisión de aquellos hijos rebeldes que quieren dejar de ser hijos porque desean ser dioses, dueños de si y de su destino, felices en sí, y por lo tanto muertos en el tiempo y la eternidad, porque el alma es la vida del cuerpo y Dios es la vida del alma.

Un drama de semejantes proporciones se enfrenta en el certamen de los certámenes con la pena de que tanto amor no sea suficiente para algunos, y no los peores, son las vírgenes necias, por ejemplo, que no saben encontrarse con la misericordia; no pueden, no quieren, y deberán ser desconocidas –“no los conozco”—por Dios y los bienaventurados que deberán borrar de su conocer y amar a aquellos que no desean ser conocidos y amados.

No es extraño que tan inconmensurable dramaticidad tenga tan inconmensurables proporciones en la Cruz, no podía ser de ningún otro modo y todos los años disponemos de una semana para meditarlo, sabiendo de antemano su feliz epílogo, la Resurrección.

Comienza la Cuaresma

Cuaresma

No se nos vaya a ocurrir, al encarnar nuevamente este tiempo de gracia, de pensar que vaya a estar dedicado exclusivamente a los grandes pecadores para que puedan convertirse de sus extravíos, sino que este más bien dedicado a algo peor, algo mucho peor, la tibieza, mediocridad, fariseísmo, lo que es grave porque parecen esos cuerpos semimuertos que ha perdido sensibilidad y por eso nada los mueve ni los inquieta; en una palabra, no pueden tampoco suscitar los poderosos motores del arrepentimiento, porque ni siquiera disponen de nada que avergüence como es el caso de aquellos feos pecados que tienen los pecadores. ¿Quién se avergüenza de no ser humilde, servicial, sufrido, manso, etc.?

Por eso hay que advertir que lo más difícil no está en pasar de malo a bueno, sino de bueno a santo, y este es el cometido de la Cuaresma. Cuando a veces iniciamos un régimen para adelgazar los primeros kilos casi no cuestan, pero si después los gramos. Pasar de bueno a santo es una dedicada obra de la gracia con nuestra cooperación. Seamos dóciles al Espíritu Santo en este tiempo penitencial.

 

Feliz 2015

Se acerca la hora para dar gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas en este año 2014. Humildemente me dirijo a Ti, Señor mío, para decirte que te agradezco por todos aquellos momentos de dificultad que tuve los cuales me enseñaron a confiar mucho más en Ti y a crecer espiritualmente. Te doy gracias también Señor, por cada una de las personas que en este año leyeron aunque sea algunas pocas líneas de las que me permitiste escribir para así poder brindarles esperanzas y momentos de ánimo y gozo. Te pido que hayan sido como la semilla caída en buena tierra, que sean fecundos y den buenos frutos… Oh Señor, Sana, libera, toca y bendice a cada hijo tuyo que en este momento se han tomado este pequeño tiempo para leer este mensaje lleno de tus bendiciones. Pasa por cada una de sus vidas, por sus hogares, por su familia. Bendice a todas las naciones del mundo, y que nuestros países consagrados a Ti sean prósperos y llenos de bondad y caridad hacia los otros Amén

Att

Papa Francisco

Nos ha Nacido un Salvador

Salvador

La fiesta de Navidad es sin duda la fiesta cristiana más popular: la comunidad cristiana en su totalidad la vive intensamente. Lo más importante de la celebración de hoy es subrayar el amor de Dios para con nosotros, que se ha hecho uno de nosotros. Dios está aquí, Dios se ha hecho presente en nuestra humanidad: Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Esta es la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo, la buena noticia que da respuesta a los anhelos más profundos de los hombres y mujeres de todos los tiempos.

La Navidad continúa siendo este punto de encuentro entre Dios y nosotros. Él continúa viniendo a nuestro Belén particular, haciéndose encontradizo para nosotros. Continúa haciéndose carne de nuestra carne, para que todos podamos llegar a ser lo que aún no somos. Y se hace pobre para que todo el mundo lo pueda encontrar.

Este movimiento de Dios reclama que nosotros también vayamos a este punto de encuentro llevando todo cuanto somos, todas nuestras pobrezas para que Él las pueda transformar y podamos salir del punto de encuentros renovados, transformados, acompañados de su presencia

Tomado de “Misa Anual Pan de la Palabra”

El famoso obrero

Como los obreros contratados por el propietario de la viña, muchos se quejan de Dios

Como los obreros contratados por el propietario de la viña, muchos se quejan de Dios

Bien podríamos decir que una de las claves del actual pontificado, una de sus habilidades y debilidades, es saber habérselas con los obreros de última hora y distanciarse de aquellos que han soportado el peso del calor del día.

Pero en definitiva, ¿vamos a concebir la salvación como un coto privado de caza, o vamos a insistir hasta el último, hasta aquellos que nos dirán “nadie nos ha llamado”?

Esto significa que el llamado ha sido tal, que no ha merecido ser subseguido, aun admitiendo que en muchos casos también ha sido desoído –“Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”–, y a veces inclusive la respuesta es el simple arrepentimiento, que es tan poderoso, a través del cual nos decimos convencidamente que si volviéramos a nacer las cosas serían diferentes. El más famoso obrero de última hora fue el buen ladrón, el primer santo canonizado por el mismo Cristo, santo súbito. ¡Que ejemplar! ¡Cómo no quejarse! ¿Y quién se queja? El mal ladrón. En definitiva pareciera que la humanidad entera se compone de ladrones, unos buenos y otros malos. Todos hemos robado: fama, a la Patria, a la Iglesia, a los padres, a los familiares, a los amigos…, cuando no les hemos retribuido en la medida en que ellos nos dieron afecto y comprensión; cuando no   hemos perdonado tras el reclamo de que lo hagamos; en la vanagloria, ladrona de la gloria de Dios; en la ingratitud, que es retacear el debido reconocimiento, debido, es decir deber de justicia; etc. Y sin embargo vivimos quejándonos como el mal ladrón. Vemos que quejarse, como lo hacen los obreros de la primera hora, no es cualquier cosa, es hacer lo que hacía el mal ladrón, obrero de última hora.

Seamos entonces generosos, porque la medida que usemos se usara para nosotros; alegrémonos de que tantos hermanos nuestros tengan lo que Dios y la vida les den, hagamos de esto causa de gozo mirando la generosidad de Dios y el bien de todos, porque si nos miramos a nosotros mismos siempre vamos a estar descontentos, y esperemos que Dios nos toque con su generosidad y sorpresas que no siempre serán bienes terrestres, porque cuando uno es adepto a Dios, El lo prueba y tiene esa forma de retribuir a sus hijos. En definitiva, la vida está llena de sorpresas, es una hermosa aventura, con el desafío de comprenderla.

Tomado de Cristo Hoy 

UN DIFÍCIL ARTE

Jesús es catégorico: debemos corregir al que peca. El nos manda a corregir y nos da el modo de hacerlo

Jesús es catégorico: debemos corregir al que peca. El nos manda a corregir y nos da el modo de hacerlo

El mundo en que vivimos está más que nunca necesitado de corrección y los cristianos, por cobardía, impericia o imprudencia, a veces no brindamos este tan necesario servicio.

Si pensamos sencillamente en la cantidad de malas palabras que se dicen, vemos en este sencillo punto la necesidad de la corrección fraterna. No queramos a este acto público y evidente restarle importancia, lisa y llanamente esta verdadera inmodestia nos habla del escaso afán de agradar a Dios, y aquí esta lo grave. ¡Qué triste que una persona no tenga como norte en la vida agradar a Dios! ¿Dónde tiene su norte, su dirección? Digamos lo mismo de ciertas modas, bailes, músicas y horarios… ¿No se trata de una publica profesión de paganismo, de locura y desenfreno? ¿No llevamos inscrito el nombre de cristiano en nuestra identidad por el Bautismo?, ¿acaso esto es compatible con la asimilación de cualquier praxis que deviene mayormente de la televisión? ¿En un hogar se puede ver públicamente cualquier programa de televisión?

En otro orden de cosas ¿las suntuosidades innecesarias, los gastos extraordinarios, injustificados, las fiestas, viajes, lujos, forman parte de un estilo cristiano de vida? ¿Nada de eso es pasible de un comentario, de una opinión, de un juicio de valores iluminador?

Para que vamos a dar comentarios acerca del aborto, de praxis sexual, de objeciones religiosas donde todos tenemos la obligación de fijar posturas coherentes con la verdad de Dios.

Cuando el Señor dijo de nosotros “ustedes son sal de la tierra y luz del mundo” nos indico un camino que muchas veces iba a pasar por la corrección fraterna. No se trata para nada de una postura moralizante, sino de algo más basal, más fundamental, nuestro aporte es una continua invitación a examinar si mantenemos el ser cristiano, el afán de agradar a Dios, o por el contrario nuestras actividades procuran complacer al mundo y a nuestros gustos, comodidades y facilismos.

La corrección fraterna, tema del Evangelio de hoy, permite que veamos si con nuestros actos pretendemos agradar a Dios, a los hombres o a nosotros mismos; no es simplemente para que “nos  portemos bien”, sino para que sepamos quiénes somos.

Tomado de Cristo Hoy

DESCUBRIR Y VENDER

Los pescadores recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirven

Los pescadores recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirven

También podríamos decir, elegir es renunciar. El que no encuentra nada valido se conforta vaya a saber con qué, y hoy no se encuentra, no se descubren tesoros.

La parábola en el Evangelio de este domingo nos permite adentrarnos en la antropología; ¿Qué es aquello que el hombre valora, a sabiendas de que el ser humano considera “tesoros” a determinadas cosas. Digámoslo muy de paso que el hombre valora aquello en lo que gasta gustosamente el tiempo y el dinero, sobre lo que frecuentemente piensa y habla.

Pero aquello que nos impide descubrir el camino marcado por Dios es la ignorancia y necedad. La ignorancia puede llegar a ser culposa, la necedad siempre es culposa; necio es el que no sabe lo que debería saber, el que no quiere ver. Para descubrir tesoros hay que vender las perlas y por eso el necio no quiere descubrir el tesoro, es que se ha encaprichado con las perlas.

También podríamos decir que el más poderoso detector de los tesoros y de la invalidez de las perlas es la idea de la muerte. En efecto, lo que no vale en el momento de la muerte, ¿Qué vale en realidad? Los dólares y los euros que serán en ese momento: papeles inservibles por lo que no vale la pena vender el alma o la probidad de la persona.

En el fondo, todo ser humano sabe muy bien que la felicidad no existe en este mundo, por eso no busca tesoros, en cambio Cristo  nos dice que si existe en este mundo, ya veremos donde y como; pero ¿Qué son las perlas que no se quieren vender? Alivios, si alivios, consuelo que considera necesarios, eso que era “todo lo que necesitaba para vivir” la vida que dono su pobre “óvolo”. A este punto lo que uno debe preguntarse es si esos “alivios, consuelos” no son salvavidas de plomos, remedios peor que la enfermedad.

Pero, ¿así que se puede encontrar el tesoro?. En el silencio, hay elocuencia; en la pobreza, riqueza y libertad; en la virginidad, esponsorialidad y fecundidad; en la humildad, grandeza; en la obediencia y el servicio, señorío; en el dolor, paz y reconciliación; ¿y dónde está el amor?. Para san Pablo, en la debilidad había fuerza y en la necedad (vender las perlas) sabiduría. Hoy, hay todo esto en este mundo; este mundo que no supo descubrir a Cristo y lo rechaza también hoy, ese Cristo que supo descubrir en Nazaret el paraíso junto a José y María.